jueves, febrero 17, 2011

Ingrato mundo terrenal..*

Habían pasado 17 años de mi existencia en este ingrato mundo terrenal, no me había pasado nada extraordinario, había hecho lo que toda típica niña de su casa hacia (aunque les suene extraño, era aún una niña): estudiar, comer, dormir y tener una que otra amiga en la escuela. Recuerdo con un poco de vergüenza que era algo desarreglada, pues no poseía algunas características y cualidades “femeninas”, ya que mi belleza se encontraba en una parte peculiar de mi cuerpo: Mi cerebro.

Veía con gran asombro a compañeros de aula, amigos y familiares de mi edad que tenían actitudes que ante mis ojos eran “extrañas”; pues les gustaba personas del sexo opuesto, mantenían una relación y hasta pensaban en un futuro juntos. Para mí, eso era algo tonto, yo no había tenido ningún tipo de atracción hacia otra persona y el único futuro que apreciaba era “El ser una persona exitosa”, estaba en mis planes adquirir un departamento y quizás tener la compañía de algún animal, pero ninguno de éstos era de mi completo agrado.

Disfrutaba la compañía de mis amigos, recuerdo con gran gratitud a un grupo especifico, pasé con ellos momentos inolvidables. Por esos días la amistad fue el lazo más fuerte que pude conservar, pues en mi vida familiar no todo era color de rosa, mi corazón estaba debilitado pero poseía aún fervor para aclamar el cariño de esas personitas que iluminaban mi vida.

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