jueves, febrero 17, 2011

..entre la multitud*

En esta desafortunada situación, se me acercó un chico con cara amigable (diferenciándose de todos los pícaros ahí mirándome); María lo presentó, se llamaba Mirco, tuvimos una conversación grupal por unos minutos, luego me aburrí y me senté otra vez. Mi garganta estaba seca, así que le pedí al cumpleañero un vaso de gaseosa; él todo afanoso me lo trajo de inmediato, me acomodé en mi lugar de agonía, el sillón, direccioné el vaso a mi boca y digerí la bebida.

Al instante sentí un sabor amargo, un ardor en mi barriga y esa sensación de más sed; supuse que el dichoso vaso contenía alcohol, pues una gaseosa no me iba a causar algo así… caminé hacia la cocina, furiosa le reclamé a Chester, pero estaba tan ebrio que seguro ni me entendió, pues se me acercó y me quiso poner el brazo en los hombros diciendo: ¡Disfruta la fiesta!, me arrinconé en la pared y poco a poco fui llegando al sillón.

Sabía que no era buena idea ir a esta disque fiesta, ya que la gente a lo único que va es a conquistar a alguien y beber hasta morir; cosas con las que no siento afinidad. Pero bueno ya estaba ahí, lo único que anhelaba era que las horas pasaran volando. Reposé mi cabeza en ese viejo sillón, estaba mirando a mis amigas bailar cuando de repente escuché un barullo giré hacia la derecha estaban entrando un grupo de muchachos a la casa…


No hay comentarios:

Publicar un comentario